Hicieron un robo minucioso y de largo aliento. Entraron de madrugada y, como si fuese un trabajo de hormigas, fueron cargando uno a uno los electrodomésticos, la ropa, y cualquier otro objeto de valor que encontraron dentro de la vivienda.

Los delincuentes aprovecharon que no estaban los dueños de casa y no dejaron ningún rincón sin revisar. Recorrieron las habitaciones y sacaron ropa del placard, después fueron a los dormitorios y se llevaron el televisor; en el lavadero desconectaron el lavarropas y también se lo llevaron. De la cocina se robaron una licuadora, toda la vajilla y una multiprocesadora. Afuera no paraba de llover, durante la madrugada del domingo. Semejante cantidad de elementos robados se supone que lleva tiempo trasladarlos, pero los vecinos no vieron nada.

Además, para robarse un lavarropas, un televisor y un secarropas, entre otros objetos pesados, hace falta un vehículo y varios socios que puedan "trasladar la carga" desde la casa hasta la calle. Sin embargo, nadie pudo descubrir a los intrusos. Se sospecha que, por tanta lluvia que caía a esa hora en la ciudad, cada quien estaba encerrado en su casa.

Sin gente

El hecho ocurrió en la vivienda de la familia Arias, ubicada en Larrea al 1.700, del barrio Victoria. La casa había quedado sin gente desde cuatro días antes de ocurrido el robo. "Por suerte no estaba mi madrina, porque estos tipos ahora, además de robar, son capaces de cualquier cosa", afirmó Héctor Sánchez en diálogo con LA GACETA.

Detalló que la denuncia fue radicada en la seccional 12ª. "Una tía vive casi al lado de la casa, pero tampoco pudo ver a los ladrones -se lamentó Sánchez-. Ella se levantó al amanecer para ir a la panadería y, al pasar por la casa, observó que estaba abierta la puerta de calle; entonces llamó al resto de los familiares y así descubrimos el robo", precisó.

Los delincuentes habían dejado rastros de su faena con prendas tiradas en el piso, algunos muebles cambiados de lugar, y las marcas de las pisadas por todos lados. "La casa estaba un desastre", se lamentó.

Según fuentes policiales, las sospechas apuntan a algunos posibles autores del robo que residen en la zona. Sin embargo, todavía no hay ningún detenido por el caso. Para desvalijar la vivienda, los ladrones actuaron, como mínimo, durante dos horas. Se movieron como si estuvieran en su propia casa, abrieron la heladera y se llevaron dos cajas de leche descremada que había en el refrigerador.

Los delincuentes aprovecharon que no estaban los dueños de casa y no dejaron ningún rincón sin revisar. Recorrieron las habitaciones y sacaron ropa del placard, después fueron a los dormitorios y se llevaron el televisor; en el lavadero desconectaron el lavarropas y también se lo llevaron. De la cocina se robaron una licuadora, toda la vajilla y una multiprocesadora. Afuera no paraba de llover, durante la madrugada del domingo. Semejante cantidad de elementos robados se supone que lleva tiempo trasladarlos, pero los vecinos no vieron nada.

Además, para robarse un lavarropas, un televisor y un secarropas, entre otros objetos pesados, hace falta un vehículo y varios socios que puedan "trasladar la carga" desde la casa hasta la calle. Sin embargo, nadie pudo descubrir a los intrusos. Se sospecha que, por tanta lluvia que caía a esa hora en la ciudad, cada quien estaba encerrado en su casa.

Sin gente

El hecho ocurrió en la vivienda de la familia Arias, ubicada en Larrea al 1.700, del barrio Victoria. La casa había quedado sin gente desde cuatro días antes de ocurrido el robo. "Por suerte no estaba mi madrina, porque estos tipos ahora, además de robar, son capaces de cualquier cosa", afirmó Héctor Sánchez en diálogo con LA GACETA.

Detalló que la denuncia fue radicada en la seccional 12ª. "Una tía vive casi al lado de la casa, pero tampoco pudo ver a los ladrones -se lamentó Sánchez-. Ella se levantó al amanecer para ir a la panadería y, al pasar por la casa, observó que estaba abierta la puerta de calle; entonces llamó al resto de los familiares y así descubrimos el robo", precisó.

Los delincuentes habían dejado rastros de su faena con prendas tiradas en el piso, algunos muebles cambiados de lugar, y las marcas de las pisadas por todos lados. "La casa estaba un desastre", se lamentó.

Según fuentes policiales, las sospechas apuntan a algunos posibles autores del robo que residen en la zona. Sin embargo, todavía no hay ningún detenido por el caso. Para desvalijar la vivienda, los ladrones actuaron, como mínimo, durante dos horas. Se movieron como si estuvieran en su propia casa, abrieron la heladera y se llevaron dos cajas de leche descremada que había en el refrigerador.